Despedida de soltera en Roma

9:00


Roma era una de esas espinas que tenía clavada, y es que muchas veces sabemos que tenemos algo tan cerca y que en cualquier momento podemos ir, que lo posponemos.

En realidad, esa tampoco era la principal razón, la verdad es que como buena enamorada del arte que soy sabía, Roma me iba a robar el corazón y se merecía mínimo una semana para disfrutarla.

No podía pasar fugazmente entre tantos años de historia.

Pero la despedida de soltera de Isabel, nos llevó a las Fashion Travel Bloggers y a mí claro, a pasar 3 días por la ciudad.


Eso sí, queríamos fuera muy especial.

No solo porque era una despedida de soltera y queríamos, no lo olvidara nunca, sino porque algunas del grupo ya habían visitado la ciudad, y también les apetecía hacer algo diferente.

Nos alojamos en un apartamento de Only Apartments en la misma Vía del Corso, super bien situadas.

Roma es una ciudad muy cara con respecto a alojamientos y éramos 7, así que un apartamento era la mejor solución para poder estar todas juntas y pasarlo en grande.


Vaticano, la iglesia de San Pietro ad Vincola, el Moisés de Miguel Ángel... Roma infinita.

Tengo que decir que uno de mis sueños, era visitar el Panteón.

Y es que es de esos edificios que en el colegio estudias hasta la saciedad y te imaginas cómo será en vivo y en directo. Estremecedor, qué luz, qué maravilla!

Siendo más frívola, hubieron helados, muchísimos helados.

Ellas me dicen que nunca han visto a nadie comer tantos helados seguidos y es que no lo voy a negar, me pirran! y más si son italianos.

Si vais, no podéis perderos los helados de la gelateria Della Palma, frente al Panteón además, os vais a acordar de mí.


El sábado teníamos un planazo, no un plan.

Al ladito del Coliseum, Alvise di Giulio y su ayudante Ethel nos esperaba en tu taller, y con los 3 Fiat 500 retro que iban a ser nuestros vehículos ese día.

Una flipada, en serio.

Descubrir Roma con esos vehículos históricos, que además funcionaban a las mil maravillas, y viendo como la gente no paraba de hacerles fotos, en serio, 100% recomendable.

Hicimos una ruta guiada, Alvise nos había preparado visitas que de otra manera, hubiera sido difícil o muy largo de hacer.


Rodeamos el Coliseo hasta llegar a la Boca de la Verdad, mítica de la película Vacaciones en Roma con Audrey Hepburn y Gary Grant.

Circo Máximo hasta llegar hasta las colinas de Roma, donde paramos en el Aventino y visitamos la iglesia de Santa Sabina, donde hay una puerta de madera del siglo V y una piedra que según cuenta la leyenda, lanzó el diablo.

Desde ahí, pudimos disfrutar de unas vistas extraordinarias de Roma.


De ahí fuimos hasta la colina del Gianicolo, donde esperamos hasta las 12h ya que cada día un cañón a esa hora, para que todas las iglesias hagan sonar sus campanas a la horal del Ángelus.

Y el templete de San Pietro in Montorio de Bramante, un clásico que seguro os suena porque es edificio de obligado estudio del Barroco.

Fue una jornada genial donde nos reímos un montón y lo pasamos en grande.

Yo por si te lo preguntas sí, elegí el Fiat 500 de color rosa :)


Cuando acabamos, volvimos para dejar los coches en el taller de Alvise y nos llevó a comer a un restaurante que había al ladito, Bibenda Wine Concept.

Un restaurante dedicado al vino italiano y que prácticamente solo abrió para nosotras, y que os recomiendo totalmente.

Qué buenísimo estaba todo, los aceites, vinos, lasaña y el tortino de patata, setas y mozzarella.

De esos sitios 0 turísticos y muy auténticos.

Tomamos el menú degustación que incluye la cata de 3 vinos, dos platos, postre y café, por tan solo 30€.


El resto del día lo dedicamos para pasear por Roma hasta la noche, donde teníamos cena en el barrio del Trastevere, concretamente en la Osteria Pucci.

El domingo era el día de regreso pero era especial.

Conseguir coincidir las 7 no es algo muy sencillo de hacer, y menos, irnos de viaje juntas.

Así que para acabar de ponerle la guinda al fin de semana, quisimos hacernos una sesión de fotos con un fotógrafo profesional, en la Plaza de España.

Habíamos quedado a las 11h de la mañana, super nerviosa y naturalidad 0 claro, nos falta rodaje ;)

La verdad es que todo y los nervios, lo pasamos genial y tenemos a día de hoy, un recuerdo increíble.

Parte del grupo volvía ese mismo domingo a casa, pero Patricia y yo, lo alargábamos un día más.


A parte del Foro Romano, las termas de Caracalla era de los sitios que más me apetecía visitar.

Tengo una facilidad sorprendente para hacer dejar volar la imaginación, así que mientras que paseaba entre las paredes que todavía a día de hoy se mantienen en pie y leía las leyendas, imaginaba como debían ser aquellas termas en el año 217dC.

La pena es que su estado hoy en día y después del terremoto del año 847, es muy malo, pero pueden entreverse todavía la grandiosidad de su estructura.


Qué decir, un viaje muy recomendable y diferente que os recomiendo, hagáis sí o sí.

Algunas fotos son cortesía de Diario de a bordo

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